Batan
Su Subtíulo

Acerca de nosotros

 En los límites de San Jerónimo y Tizapán San Ángel hay un parque para niños y para no tan niños que los está esperando: sus enormes áreas verdes, canchas deportivas y ofertas recreativas y culturales asegurarán un día espectacular para quien lo visite. El Batán es un parque cultural, ecológico, social y deportivo en el que se pueden llevar a cabo diferentes actividades con familia y amigos; es un lugar idóneo para organizar fiestas infantiles por sus áreas, tanto de comedor como de juegos; de igual manera se pueden organizar fiestas en su área de asadores. Es un espacio excepcional para relajarse caminando entre sus áreas verdes, pasar una tarde de picnic, practicar algún deporte o simplemente ir a leer un buen libro.

El Batán es un lugar de reunión y esparcimiento: es considerado como uno de los pocos pulmones que quedan en la Ciudad de México. Cuenta con 41,575 m 2 de áreas verdes dentro de las cuales encontrarás diversas variedades de árboles como: Ginko biloba, ciprés italiano, jacaranda, laurel de la india, olmo chino, laurel llorón, astronómica, aguacate y guayaba brasileña, entre muchos otros más.

Antes de ser uno de los parques favoritos de miles de niños, el Batán fue una hacienda que pertenecía a la Familia Matsumoto, que llegó a ser famosa por sus florerías, y fue utilizada para que varios cientos de japoneses afectados por la Segunda Guerra Mundial vivieran y cultivaran sus alimentos. En 1940 pasó a ser propiedad de Maximino Ávila Camacho y adoptó el nombre de Quinta Ofelia (nombrada así por una hija de Ávila Camacho). En 1953 se vendió la propiedad a Dolores Olmedo, quien era muy reconocida como benefactora y coleccionista de arte, y quien impulsó a Diego Rivera a la vista del mundo. A petición de la misma Dolores Olmedo, Diego Rivera creó precisamente su última obra monumental en los terrenos de la Quinta: en "El Espejo la Estrella", la cual fue construida con miles de pedazos de mosaico de mármol, ónix, mosaico italiano y concha nácar, formando 165 figuras representando dioses prehispánicos y animales, como ranas, caracoles, tortugas, itzcuintlis, entre otras. Cuando estaba lleno de agua servía como un observatorio que reflejaba las estrellas. Al parecer, en 1957 se debían muchos impuestos sobre la tierra por lo cual, al no poderlos pagar, fue confiscada y Banobras la adquirió y la convirtió en El Parque del Federalismo, "el último pulmón de la Ciudad de México", ahora conocido como El Batán.

El Batán está equipado con canchas deportivas de fútbol rápido, voleibol, tenis y básquetbol, un gimnasio al aire libre y un carril de 800 mts para corredores. Para los más pequeños, hay un arenero y distintas áreas de juego. El Batán también es hogar de guacamayas, una cacatúa, loros, tortugas, diversas aves y un mono capuchino al cuidado de una pequeña UMA (Unidad de Manejo Ambiental), la cual tiene a su cargo la preservación de las especies que ahí se encuentran.

Si quieres organizar alguna fiesta familiar, puedes contratar mesas, bancas, asadores/merenderos que se encuentran en el parque. Además, puedes contratar servicios externos como piñatas, animaciones, y banquetes entre otros. Recuerda que somos un espacio ecológico y 100% libre de humo, toma en cuenta que no se permite el uso de envases de plástico o unicel (lleva tus propios platos biodegradables). Este oasis capitalino te ofrece una gran opción para relajarse, caminar, practicar algún deporte o hacer una fiesta en compañía de familia y amigos, rodeado de grandes áreas verdes y arboladas, en un ambiente seguro y tranquilo que disfrutarán chicos y grandes.